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viernes, 12 de junio de 2015

TEATRO: Atchúusss!!!

No os lo vais a creer: voy a hablar de teatro y no va a ser del Teatro Pavón. No sólo porque haya terminado la temporada, sino porque aunque no lo parezca no es al único al que voy ;)

Así que abramos la mente y olvidemos el teatro clásico... aunque tampoco esperéis vanguardia. Toca hablar de Atchúusss!!!, una comedia basada en textos humorísticos del Chéjov más joven. Está interpretado por actorazos, que no actores: Fernando Tejero, Malena  Alterio, Adriana Ozores, Ernesto Alterio y Enric Benavent. 

Mi hermana idolatra a Fernando Tejero - tiene buen ojo - y a mí me gustan los autores rusos en general, y Chejov en particular. Así que qué mejor regalo de cumpleaños para ella (y un poco para las dos). 


En definitiva, el propio Enric Benavent y Carles Alfaro han utilizado cuentos cortos de la juventud de Chéjov - cuando firmaba como Antosha Chejonte - que rezuman comedia por los todos los poros. En concreto, han utilizado El canto del cisne, en el que un actor rememora su trayectoria en el teatro, para introducir La seducción, La institutriz, El oso,  La petición de mano y El aniversario. Los actores van cambiando de papeles a lo largo de las piezas, y se pasa de la sonrisa amable en la primera a la carcajada limpia de la última. Pero en general todas ellas consiguen despertar risas y sonrisas por todos los motivos imaginables en los espectadores.

Porque eso es lo más importante: es una comedia y nos hemos reído mucho. De hecho, muchísimo. Grandísimos actores, destacando en especial Malena Alterio y Fernando Tejero, que dan un juego increíble, y Adriana Ozores en La institutriz, la pieza que más me gustó y que es de rabiosa actualidad.

Y eso que al principio no lo veía yo muy claro: la verdad es que tarda en arrancar y el principio está envuelto en un halo teatral con el que no se sabe muy bien si se se busca la complicidad del público, estamos asistiendo a un vodevil o qué ha pasado con Chejov. Pero poco a poco entra en materia y acaba siendo una de las obras con las que más me he reído últimamente. Teatro, puro teatro. 

La puesta en escena está bien, recargada pero acorde con la época, al igual que todos los trajes y pelucas con los que van desfilando los actores. Eso sí, la obra comenzó casi diez minutos tarde, cosa que me disgusta. Realmente espero que el teatro no se convierta en el nuevo cine y la puntualidad siga siendo necesaria.

Dos horas y pico que recomiendo encarecidamente, sobre todo si habéis tenido una semana tristona. ¡La risa lo cura todo!

Atchúusss!!!, de Carles Alfaro
¿Dónde? Teatro La Latina (Plaza de la Cebada, 2 - Metro La Latina)
¿Cuándo? del 15 de mayo al 12 de julio

Nota: Recuerdo que en este teatro hay día del espectador y ofertas para estudiantes y tercera edad... recomedable, porque las entradas últimamente son bastante prohibitivas.

Nota: El éxito de mi regalo de cumpleaños queda demostrado en la crítica que mi hermana hizo de la obra: ¡no me digáis que no salió encantada!

lunes, 25 de mayo de 2015

TEATRO: De mutuo desacuerdo

Parece que últimamente sólo alterno entre teatro y restaurante, pero en mi defensa diré que es que después del primero suele venir lo segundo; y que esta semana ha sido mucho más teatrera de lo habitual.

Si el sábado fue Celestina, el miércoles tocó De mutuo desacuerdo, una comedia en el Teatro Bellas Artes con Toni Acosta e Iñaki Miramón. Había oído hablar muy bien de ella y tenía grandes expectativas, así que aprovechando el día del espectador y el ser estudiante... para allá que nos fuimos.

Y la verdad es que me gustó bastante, si bien creo que no llegó a colmar mis expectativas. La obra aborda una realidad muy dura y por desgracia muy frecuente: la relación de unos padres divorciados con motivo de su hijo, tercer protagonista, aunque invisible, de la obra. El tema es duro, pero la obra lo aborda desde el punto de vista de la comedia. De vez en cuando surgen las risas - por parte de algunos espectadores era un continuo, aunque yo no puedo decir lo mismo - pero la sensación agridulce no desaparece. Quizá también la obra apela a eso, a la incomodidad, a ser un espejo de una realidad con la que muchos espectadores pueden identificarse. Eso sí, sin juzgar y sin sentar cátedra sobre la moral, cosa que habría provocado un desastre casi seguro. 

Toni Acosta e Iñaki Miramón actúan fenomenal, especialmente gracioso el segundo, también por ese acento vasco llevado al extremo en algunas escenas. Se ve perfectamente cómo sus personajes van evolucionando, desde las discusiones iniciales cuando el divorcio es reciente, a una situación en el que ambos intentan poner de su parte, motivados también por el evidente trauma que está sufriendo su hijo. 

Y bueno, dado que no paro de enumerar cosas buenas, la verdad es que no entiendo por qué sigo diciendo que no ha cumplido mis expectativas. A lo mejor esperaba más comedia y menos drama; menos sensación de que lo que estaba viendo era la pura realidad, con difícil solución y un sinsentido desde fuera. Pero eso no es culpa del teatro, es más, puede que sea hasta el objetivo. Hasta el día 31 de mayo podéis verla y juzgar vosotros. Yo la recomiendo, aunque pueda herir susceptibilidades. 

¿Dónde? Teatro Bellas Artes (c/ Marqués de Casa Riera, 2 - Metro Banco de España, Sevilla)
¿Cuándo? Del 1 de abril al 31 de mayo de 2015

lunes, 18 de mayo de 2015

TEATRO: Celestina, la tragicomedia

El Teatro Pavón se ha despedido como sede de la Compañía Nacional de Teatro Clásico con Celestina, la tragicomedia, de la compañía sevillana Atalaya.  La obra es una versión de Ricardo Iniesta del texto de Fernando de Rojas. 

Y vaya versión. Las decenas de miles de palabras, que supondrían unas diez horas de metraje - en palabras del director - se han visto reducidas a la hora y cuarenta minutos que dura el espectáculo. Perdón por la repetición, pero vaya espectáculo.

Para empezar, es muy difícil adaptar un texto así, pensado para ser teatro leído más que interpretado, pero Ricardo Iniesta lo logra a la perfección. Según dice, se centra en Celestina y mantiene gran parte de sus monólogos para que el espectador pueda apreciar todos los matices del personaje. Y lo consigue, gracias también a la sublime interpretación de Carmen Gallardo, que leo en la página web de Atalaya que ha recibido varios premios por esa interpretación. Se acumulan los matices en este personaje cruel, egoísta, feroz, interesado; y todos los transmite la actriz.

El resto de actores no desmerecen al lado de Celestina; al contrario, contribuyen con sus interpretaciones a construir una pieza de muchísima calidad con un estilo muy personal. Porque si hay algo que me llamó la atención es la expresividad y los movimientos de todos los actores, al principio algo exagerados pero que se acaban integrando en el montaje hasta quedar indisolublemente ligados a él. Movimientos de manos, de pies, casi baile o contorsionismo mientras declamaban, para dotar de fuerza y energía a un texto que, como su nombre indica, está a caballo entre la tragedia o comedia.

Hay música, a veces viniendo poco a cuento, pero sobre todo mucho arte. De hecho, a veces parecía que en lugar de en el teatro estábamos en el circo. Con únicamente seis taburetes de metal muy grandes, Calixto, Melibea, Pármeno, Sempronio... todos subían bajaban, saltaban, se metían debajo o entre las barras, sin abandonar el texto Deben terminar agotados. 

Con todo esto, no es una obra de malabares o de artistas callejeros, sino que sigue siendo teatro, y del bueno. Yo no soy muy dada a experimentos escénicos, e iba un poco asustada viendo la información de la página web. Parecía que iba a ser canto o danza constante, sin mucho que ver con la obra, pero la verdad es que todos los recursos que se salen de lo habitual contribuyen a engrandecer el texto. Tiene mucho mérito, porque es una historia con potencial, pero que en las manos equivocadas puede convertirse en un fiasco y decepcionar, bien por exceso de innovación o de clasicismo.

En el término medio está la virtud, y ahí se encuentra Celestina. No se me ocurre mejor obra para abandonar el Pavón que ésta. 

Celestina, la tragicomedia, de Ricardo Iniesta
¿Dónde? Teatro Pavón (c/Embajadores, 9 - Metro Lavapiés, Embajadores o Tirso de Molina)
¿Cuándo? del 14 al 17 de mayo de 2015


sábado, 9 de mayo de 2015

TEATRO: Don Juan Tenorio

A principios de año fui a ver una de las obras de teatro que más publicidad y expectación estaban teniendo. En los periódicos salió como una de las diez obras que había que ver en Madrid, y probablemente lo fuera. Por eso, y aunque ya no está en cartel en la capital, quiero dejar constancia de mi opinión aquí. Oh, sorpresa, no es tan positiva como la mayoría. Antes de seguir leyendo... hablamos de Don Juan Tenorio, de Blanca Portillo con la versión de  Juan Mayorga.

Don Juan es una de las obras clásicas que más me gustan, tengo muy buenos recuerdos de la infancia asociados con ella. Y yo sabía que iba a ver una versión, de verdad. Pero no que la versión sería tan histriónica, con un Don Juan con una dicción regulera - estábamos en primera fila - y con mucha violencia y muchos gritos. 

Ya el inicio es sorprendente: una mujer embarazada cantando cosas sin mucho sentido, no sólo al principio sino en todas las transiciones y cambios de escenario de la obra. La ambientación en general sigue esa línea de anacronismo: los hombres van con vaqueros y camisas, mientras que las mujeres llevan unas prendas que no se sabe muy bien si han salido de un bazar o de una tienda de disfraces. Por el contrario, la escenografía está muy bien trabajada. Lugares clásicos como la taberna, el convento o la reja están perfectamente ambientados. Situaciones como la cena de la noche de difuntos o la visita al mausoleo también llegan a espectador.

La historia de Don Juan no hace falta explicarla. Particularmente me gusta cómo estos versos definen al personaje:

“Por dondequiera que fui,
la razón atropellé,
la virtud escarnecí,
a la justicia burlé
y a las mujeres vendí.
Yo a las cabañas bajé,
yo a los palacios subí,
yo los claustros escalé
y en todas partes dejé
memoria amarga de mí”

Blanca Portillo explica en la presentación de la obra que nunca ha entendido cómo un personaje así se ha convertido en un mito, en el paradigma del seductor y en un icono de la transgresión y la libertad. De ahí nace su deseo de llevar esta nueva versión a los escenarios, para enseñar al espectador quién es el verdadero Tenorio y por qué no debe ser un modelo para nosotros.

cartel def low allpictosNo obstante, quizá el problema es que la versión elegida no es la más adecuada, dentro de todas las que conforman el mito de Don Juan. Me explico. Don Juan como seductor, libertino y, lo fundamental, profanador del descanso de los muertos, tiene su origen en Tirso de Molina, anterior a Zorrilla. Este primer Don Juan no se redime al final, sino que es castigado por sus fechorías y su falta de respeto hacia el descanso eterno. No obstante Zorrilla es un romántico, y este movimiento ensalza la libertad en figuras a priori poco recomendables, como los forajidos o los piratas (recordemos a Espronceda). Es por eso que el Tenorio acaba siendo redimido, perdonado gracias al amor de doña Inés. Al menos en teoría, porque en esta obra doña Inés acaba escupiendo sobre don Juan, lo cual no sé muy bien cómo interpretar. En definitiva, si el objetivo de la obra era demonizar a un héroe romántico, mejor haber escogido otra cara del mito.

Por último, para evitar alargarme demasiado, decir que criticar la actitud de don Juan hacia las mujeres y hacer una versión en la que la mayoría de los personajes femeninos aparecen un tanto denigrados, es confuso. Desde las ropas a las actitudes: no me veo en las mujeres de la obra de Blanca Portillo, muy sexualizadas y presentadas como débiles. También estoy un poco cansada de que todos los desnudos teatrales sean femeninos. No siempre son necesarios, pero no por eso dejan de ser recurrentes ahora mismo. Para doña Inés, me sobraba.

En definitiva, una versión del Tenorio que no me ha gustado, quizá porque soy una apasionada de la obra clásica o porque no he sabido entender lo que se pretendía. La pega de las opiniones es que son subjetivas, para algo son opiniones, así que aquí dejo otra, que salió en El País, un poco más alegre para quien quiera darle una oportunidad a la obra.

Don Juan Tenorio, de Blanca Portillo
¿Dónde? Teatro Pavón (c/Embajadores, 9 - Metro Embajadores,  Lavapiés o Tirso de Molina)
¿Cuándo? del 9 de enero al 15 de febrero de 2015 (posterior gira por España)




jueves, 23 de abril de 2015

TEATRO: Enrique VIII y la cisma de Inglaterra

Después de una mala racha de obras teatrales, fui en marzo a ver Enrique VIII y la cisma de Inglaterra en el Teatro Pavón. Iba por iniciativa de una amiga, porque nunca - o pocas veces - digo que no a una obra de teatro, pero sin demasiadas expectativas pese a ser una obra de Calderón. Quizá porque mi última experiencia con una obra clásica ante la que sí tenía expectativas resultó ser un desastre - lo dejo para otra entrada. Pero lo cierto es que salí encantadísima del teatro, después de ver una montaje muy trabajado y unas interpretaciones impecables.


La cisma de Inglaterra es una obra de juventud de Calderón y se sitúa durante el reinado de Enrique VIII (s. XVI), cuando se encuentra casado con Catalina de Aragón y aparece Ana Bolena. La denominada entonces "Cuestión real" surge cuando el rey se encapricha de Ana y pretende disolver su matrimonio con Catalina, con la que ya tiene una hija, María. Esto termina desencadenando la ruptura con la Iglesia Romana. 


EnriqueVIIcircular copia                          Hans Holbein d. J. 074.jpg 
                           Sergio Perís-Mencheta como Enrique VIII                     Enrique VIII por Hans Holbein, el joven


Aunque la obra parte de un hecho histórico, no se ajusta perfectamente a él. Calderón pretende dotar a la obra de un valor moralizante, y por eso deforma algunas situaciones.Se tratan temas que posteriormente aparecerán en obras mayores del dramaturgo, como el destino frente al libre albedrío o la importancia de anteponer el bien de la mayoría a los deseos individuales. En palabras de Ignacio García, director del montaje:

"¿Qué responsabilidad tiene un monarca frente al pueblo que gobierna? ¿Qué sucede cuando la máxima institución del Estado antepone sus deseos o intereses a los de su nación? ¿O cuando está mal asesorado por sus consejeros? ¿Qué espiral de caos, de violencia y de desorientación puede proyectar la corona sobre la Corte y el Estado entero? ¿Cuántas víctimas pueden quedar como rastro de un infame reinado? "

Efectivamente, son preguntas de escandalosa actualidad que nos hacen pensar y reflexionar. Al final de la obra, la respuesta es clara. Enrique VIII se arrepiente de haber repudiado a Catalina y a su hija María, y declara esta última heredera. Termina la obra con una corona sobre la cabeza de la princesa y todos los personajes repitiendo a coro una promesa de fidelidad al pueblo y a sus intereses. Un final bastante épico e impactante, buena muestra del dramatismo que impregna toda la obra.

Hasta aquí el argumento, , pero ahora toca hablar de los actores y la puesta en escena. Pepa Pedroche como Catalina está soberbia, al igual que Emilio Gavira como Pasquín, un bufón enigmático que aporta humor, sabiduría y cinismo a partes iguales. Pero en general todos los actores interpretan un gran papel, que contribuyen a elevar un texto menor y muy dramático a una gran obra teatral, todo ello por supuesto bajo la dirección de Ignacio García.

La escenografía y el vestuario merecen un aparte. Los trajes son sencillamente fabulosos y permiten ambientar perfectamente la obra. A esto también ayudan las dos músicas que tocan instrumentos tradicionales al borde del escenario durante toda la obra. La escenografía es limpia y efectiva, con efectos como los del espejo al final de la obra que aportan un toque diferente y sobre todo mucha mucha calidad.

Porque esta es la palabra que mejor define este espectáculo: calidad. Teatro clásico poco conocido, representado con mucha profesionalidad y arte. Un verdadero acierto, que no podría recomendar más.

¿Dónde? Teatro Pavón (c/ Embajadores, 9 - Metro Lavapiés, Embajadores o Tirso de Molina)
¿Cuándo? Del 27 febrero al 26 de abril de 2015